CIEN AÑOS DE LUCHAS OSTEOPATICAS –
Capitulo 7
Dr. Alain Abehsera
“Este articulo ha sido traducido del ingles al castellano por Itaca Centre de Biodinámica Craneosacral y Osteopatía. Debido a la extensión del texto original, se irán publicando periódicamente por partes ordenadas respecto del texto original. Publicación con el permiso del autor (*)”.
Excalibur
A las 10:30, AT Still levantó la vista y vio su pasado, su presente y su futuro plasmarse en una simple esmeralda. Todas sus experiencias, sus amores, aficiones y esperanzas, su fe y sus engaños se hicieron uno. El lo vio y nadie puede decir lo que el vio. Trató de contarlo y, muchos años mas tarde, solo podemos que tratar de contarlo.
El Ingeniero que había en él vio la maquina mas perfecta. El Agricultor vio los Campos de la vida repletos de la cosecha más rica. El Predicador vio la gracia de Dios. El Filósofo vio el significado del Universo. El Medico, el Cirujano, el Ensalmador y el Curandero vieron la salud en su gloria y la enfermedad en sus mismas raíces. Cada uno vio muchas otras cosas extraordinarias..
El curandero vio que las Mareas disformes con las que él había trabajado se convertían en órganos cuidadosamente formados, cristales líquidos tallados del Fluido. Vio cada tejido palpitar con cada latido del corazón, llenándose de la Bondad. Él podía tocar con sus ojos, los ritmos del fluido. Vio el cordón umbilical de cada órgano, hueso y tejido, trayendo abundancia. El curandero vio todo esto, y mas, y entendió porqué él había tenido éxito y porque había fallado.
El ensalmador abrió los ojos y vio que los huesos difíciles con los que había trabajado se convertían en una arcilla suave y hermosa, impregnada de inteligencia, la misma arcilla que Dios utilizó para hacer a Adán. Él podía verlo respirar y latir. Inmediatamente entendió que esa arcilla era irrompible, que al instante repararía cualquier violencia que le fuera causada. En ese momento comprendió que no sería nunca más un ensalmador corriente, ya que todos los tejidos habían sido hechos de aquella arcilla y podían ser ajustados, esculpidos y moldeados.
El medico que había en el vio las medicinas, millones de estas, de todos los colores y formas. No estaban en áreas distantes o almacenes oscuros sino dentro del cuerpo, ordenadas sobre bandas transportadoras, listas para moverse. Podía ver que la maquina después de trabajar se queda como nueva al verter estas medicinas sobre las zonas gastadas. Estos eran remedios divinos, que olían y parecían tan buenos y puros como la lavanda, el tomillo y la savia, gratis para todos.
El cirujano abrió los ojos y vio el Cuchillo de Dios, la espada divina, Excalibur. Lo vio penetrar en los tejidos y reparar, sustraer, cortar, vaciar, drenar y coser, sin ninguna cicatriz, sin sangre. Que maravilloso, pensó, si yo pudiera tener aquella Espada.
Antes de que la visión se terminara, el niño asustado que había en él, oyó la Voz y vio el Dedo. Este le habló y le señaló. De repente sintió su mente afilada como un cuchillo. Sus ojos fueron deslumbrados por el acero, el mismo acero de su nombre. Cuando los abrió de nuevo, vio que su alma se había convertido en espada, profundamente clavada en la roca de su cuerpo. La Voz habló y dijo: levántala, ya que solamente tú puedes liberarla de los apretones de tu carne. Con tu mente afilada, abrirás, repararas, renovaras, drenaras, cortaras y coserás, sin derramar nunca la sangre inocente.
AT Still se despertó de la visión confuso y deslumbrado. Otros habían visto y habían hablado sobre estas visiones antes que el. A curanderos, ensalmadores, médicos, todos los hombres de buena fe, les habían sido reveladas las partes del rompecabezas. Unos habían visto el Fluido, otros la Maquina y otros sin embargo, las Medicinas o el “Cuchillo”. Pero él había visto “el todo”. El fue el primero, en la historia de la Humanidad, en ver la Maquina y las pistas del ingeniero, el Campo y el Agricultor, los Proyectos y el Arquitecto. Andrew había subido al Monte Sinai y había traído a su vuelta la ley de la Medicina, la ley de la vida y la muerte. Él, al igual que Moisés, tenia que salvar a toda la Humanidad, negra, amarilla y blanca, de la esclavitud de la enfermedad.
Buenas noticias para los tejidos
La visión se termino, pero nunca dejó a Still. Lo que ocurrió el 22 de Junio era solamente el principio de una larga “revelación” que duro más de 20 años. Sus libros hablan, sin cesar, sobre estas visiones.
Con los años, incorporó el conocimiento cada vez más médico – principalmente anatomía – a sus intuiciones iniciales. Comenzó con la circulación. La siguiente adicción a su modelo inicial fue el sistema nervioso. El ultimo, pero no el menor, la fascia.
No obstante, durante muchos años, la curandería y el ajuste del hueso (“ensalmación”) fertilizaron y lucharon uno contra el otro en su mente, con la anatomía llamada al rescate de uno o del otro. El siguió llamándose así mismo “hipnotizador” y “ensalmador”, mientras continuaban estas batallas internas. Durante 10 años, Still examino las guerras que experimenta la profesión Osteopática, hoy día, en todo el mundo. Examinó, individualmente, el procedimiento de división que estamos experimentando, en conjunto. Durante años, su curandería, su ajuste del hueso (“ensalmación”), su medicina y cirugía tiraron y estiraron su alma.
Finalmente, creo una osteopatía que, a ojos del observador externo, se parecía al ajuste del hueso. Ahora le llamamos técnica “estructural”. Es rápida, poderosa, a veces “dolorosa”. Pero para el observador interno, se parecería al trabajo “funcional”. Un visitante, dentro del cuerpo de los pacientes de Still, habría sentido que las manos del Maestro alcanzan los tejidos más profundos.
Un ensalmador por fuera y un curandero por dentro. Esta es la respuesta de Still a los tirones contradictorios y los empujes que habían agitado su alma durante tanto tiempo. Esta es su osteopatía. El curandero había pasado a la clandestinidad y nunca emergería de nuevo, o casi nunca. ¿Pero cual será nuestra respuesta aquellos tirones contradictorios? ¿Qué equilibrio escogeremos?
Durante muchos años, decidí parecerme a un curandero para el observador externo. Fiel a mi profesor, sin embargo, yo nunca olvidé añadir una medida idéntica de ensalmador, una medida que mis pacientes y yo podíamos sentir profundamente dentro. Ambos caminos son la osteopatía pura y buena. Los tratamientos estructurales y funcionales, cuando estos siguen la Regla del Equilibrio, son buenas noticias para todos los tejidos que sufren.
(*) DO. Alain Abehsera – www.connective.org . Este artículo se publica para su libre difusión con el permiso del autor siempre que se cite la propiedad del mismo y las referencias al documento original en ingles disponible en su Web site. Itaca Centre de Biodinámica Craneosacral y Osteopatía, ha promovido esta traducción al castellano en interés de la comunidad terapéutica hispano parlante. Traducción a cargo de Silvia Marco Peris..