En las últimas semanas son numerosos los artículos en diversos medios de comunicación, sobre todo en diarios de la red, en que se hacen eco de un estudio publicado en la revista “The Lancet” en el cual se edita un artículo sobre la homeopatía y su efecto placebo. Incluso se afirma que con este estudio se da como el principio del fin de la homeopatía. Tras más de dos siglos de andadura de la homeopatía, con una base sólida de tratamiento, diagnosis y resultados, aun hoy sigue estando en tela de juicio para la ciencia. Las implicaciones de este estudio y sus conclusiones, lejos de restringirse al mundo homeopático, afecta directa o indirectamente y en mayor o menor medida, a otras vías terapéuticas que no siguen la vía de la medicina convencional (flores de bach, fitoterapia, antroposofía, etc) por que coincide con otras vías terapéuticas alternativas en muchos de sus postulados conceptuales de la visión de la salud, la enfermedad, la globalidad, etc.
De los argumentos que más se nombran para sustentar la invalidez de la homeopatía, son de que la “evidencia científica” no demuestra unos resultados contrastados efectivos como para establecer una relación de mejoría en los pacientes.
En este punto quiero detenerme un poco. De unos años hasta ahora, se aboga desde la medicina convencional y la ciencia ortodoxa, que la validez de los remedios o medicamentos de cualquier índole, se basan hoy por hoy, en la “evidencia científica”. Este término conlleva ambigüedades y que dependiendo de la fuente que provengan puede derivar unas u otras interpretaciones. Si la evidencia científica es la que determina los resultados de un laboratorio, estamos restringiendo sus fundamentos a un funcionamiento teórico del medicamento en la salud del paciente. Si es la praxis la que determina la evidencia, esta no es mesurable en un laboratorio sino mediante muestreos. Falta saber el rigor de los muestreos, la aplicación, el modo, la forma y si los pacientes eran o no conscientes del tratamiento al que se estaban sometiendo. Un muestreo acotado, da resultados acotados. Es por lo menos curioso, que desde la aparición de la homeopatía hace más de dos siglos, haya obtenido tan grandes resultados que la población puede refrendar, y sin embargo, ello no se tome en cuenta. Parece ser, que todo aquello que no este bajo la lupa del microscopio alopático no tenga validez, o mejor dicho que no sea una evidencia. Cuando la alopatía no tenia ni siquiera una base terapéutica porque aun no existían ni los antibióticos, ni una base terapéutica global de actuación ni de percepción, por no decir filosófica, la homeopatía contaba ya con esa base bien estructurada con una lógica comprensible y natural, y una visión global de la naturaleza humana, y no segmentada como la alopática.
No se trata de negar la investigación en todas las materias, pero habría que ser más cuidadosos a la hora de juzgar y emitir conclusiones meramente “estadísticas” sobre “muestreos”. Esa muestra se restringe a un grupo y a un espacio de tiempo pequeño y determinado, en comparación a más de doscientos años de praxis y resultados.
Artículos así, ayudan a avivar la confusión y el desconcierto, y no porque estudios como este no sean positivos, sino la utilización que de ellos se puedan realizar en manos de grupos o colectivos interesados. Estos estudios nos acercaran cada vez mas a comprender y algún día dilucidar las incógnitas que puedan generar, pero la utilización interesada de estas noticias no ayudan a progresar sino a confundir. Ya se alzan voces pidiendo que en países donde se sufragan en el sistema sanitario, se retire inmediatamente y se prohíba su práctica.
Recordar que la misma revista “The Lancet” años atrás publicó un artículo en la que se relacionaba la vacunación de la triple vírica con casos de autismo, y hasta varios años después, no se desmintió la relación. Puede que el estudio en su día diera “la apariencia” de una relación, pero las apariencias si que no son “evidencias”. Aquel caso tuvo mucho debate en el Reino Unido, y hubo un gran paron en el sistema vacunal.
Desde todos los ámbitos se debería mantener cautela a la hora de abogar tan rápidamente a favor de una línea u otra. Todas están, y cada una en su espacio, pero parece ser que solo cabe el destierro de una para justificar la propia.
Quantuum