CIEN AÑOS DE LUCHAS OSTEOPATICAS
–
Capitulo 3
Dr. Alain Abehsera
“Este articulo ha sido traducido del ingles al castellano por Itaca Centre de Biodinámica Craneosacral y Osteopatía. Debido a la extensión del texto original, se irán publicando periódicamente por partes ordenadas respecto del texto original. Publicación con el permiso del autor (*)”.
Piensa en tus pacientes
Cientos de años antes de Still, médicos y laicos habían desempeñado la “curanderia”. Unos la utilizaron como un método puramente médico, otros la consideraban una experiencia religiosa. Médicos famosos ortodoxos la utilizaron. En el siglo XVII por ejemplo, JB Helmont, el “Hipócrates” de su tiempo, pensaba que era la esencia misma del arte medico. La curandera encontró su príncipe azul, en el siglo XVIII, en Franz Antón Mesmer. El medico austriaco aporto a la “curandera magnética” sus principios característicos. Después de el, los curanderos se hicieron conocidos como “imantadotes” o “hipnotizadores” y, durante muchos años, A.T. Still fue uno de ellos. Estudiar los principios y las prácticas de Mesmer es, por tanto, estudiar las técnicas y las convicciones de Still al principio de su carrera.
Mesmer y, después de el, todos los curanderos, creían en la existencia de una fuerza que llena el Universo entero llamada “Fluido” o “Impulso Vital”. Todos los objetos y los sujetos de este universo, árboles, estrellas, personas y animales, son “cristales” hechos de aquel Fluido, ya que no hay nada mas, sino aquel Fluido, en toda realidad. Mesmer, inspirado por muchos anteriores a el, describió las propiedades únicas de esta sustancia noble. Primero, el Impulso Vital es auto correctivo, por ejemplo se estabiliza así mismo cada vez que es desequilibrado. Segundo, el Fluido une a todo lo demás, estrellas y plantas a las personas y las personas a otras personas. Esta “conectividad” explica porque un terapeuta puede tratar a un paciente. Ambos están conectados por el Fluido. Tercero, el Fluido fluctúa de forma natural. Todos los objetos de este mundo fluctúan con él siguiendo muchos ritmos, lentos y rápidos. Esto es lo que conocemos como “mareas de la realidad” y se encuentran absolutamente por todas partes. Dentro del cuerpo, estas pulsaciones causan un hinchazón periódico y un acortamiento de los tejidos. Siguiendo las indicaciones de Mesmer, los curanderos pondrían sus manos sobre sus pacientes, o a una pequeña distancia para sentir esas mareas.
Ellos creían, y continúan creyendo, que la salud y la enfermedad dependen de la calidad de la “circulación” del Fluido Universal en los tejidos. Con sus manos, en consecuencia, ellos “dirigían” y “equilibrarían” la Sustancia Noble alrededor y dentro de sus pacientes, hasta conseguir el equilibrio.
Para lograr esto, una mano sugeriría una “dirección” para el fluido. Otra mano “lo recibiría” en el lado contrario del cuerpo. No hay ningún movimiento real de las manos en estos procedimientos, estos son “pensados” mas que representados, ya que nadie puede forzar el Fluido. Y cuando el fluido llega a las zonas enfermas, se recupera la salud dado que esa sustancia, la más noble de todas las sustancias, solo puede traer salud.. Curar a alguien consiste, por lo tanto, en imaginar el Fluido dentro de determinadas partes del cuerpo.
Aquí descansa el paradigma fundamental de la “curandera” y, como veremos, de la osteopatía: no hay ninguna diferencia sustancial entre la Materia y las actividades de la Mente. Pensar es cambiar, físicamente, la realidad. Las ultimas dos paginas del ultimo libro de Still, su testamento, hablan magníficamente acerca del poder de este encuentro entre la mente y la materia viva.
Los curanderos son aquellos que han acostumbrado su pensamiento a la salud y la enfermedad de la gente. Ellos imaginan a su paciente a través de sus manos, sus ojos y oídos, alcanzando, capa tras capa, las profundidades del cuerpo.
En lo profundo de los tejidos
Durante muchos años, Still experimento, desempeñó, la “hipnotización”. Se identifico con cada uno de sus principios. Estos eran teológicamente exactos y eso es lo que contaba para él. Durante carios años, él se anuncio como un “hipnotizador”. Hasta el final de su vida profesional, Still continuaba hablando como tal, incluso afirmaba que él obtenía su primer diagnostico sobre sus pacientes a partir de su aura. En aquella área indefinida alrededor del cuerpo, el Fluido interno encuentra el Fluido externo, ciertamente, un encuentro muy privilegiado.
Su alumno WG Sutherland, por si mismo curandero, afirmaba que él podía practicar su “Extensión de V” a unas yardas del cuerpo de sus pacientes. Vemos que tanto Still como Sutherland diagnosticaban y trabajaban de lejos. En la primera osteopatía, la distancia no era ningún problema. El cordón umbilical que sujetaba a los primeros maestros con la curandera era demasiado fuerte.
Still y Sutherland, como todos los otros curanderos, experimentaron la continuidad entre su pensamiento y la materia viva de su paciente. El fundador de los craneales llamo a esta capacidad: “dedos pensantes”. Daba a entender que nuestros pensamiento tienen “dedos” lo bastantes fuertes para agarrar y mover la mayoría de las partes de la realidad, no importa cuan distantes puedan estar. Con sus manos puestas sobre la cabeza, el osteópata craneal afirma que puede alcanzar los pies. Con esto quiere decir que sus “dedos del pensamiento” alcanzan y agarran los pies. Del mismo modo que afirma Still que podía liberar el uréter y los riñones, el intestino o el hígado, con idénticas presiones de sus manos sobre el abdomen de sus pacientes. La diferencia entre la curación del intestino o del hígado se encuentra en la visualización del operador, no en la posición de las manos.
En la primera osteopatía, lo que el “pensamiento” hace a los tejidos, era tan importante como lo que “las manos” hacían. Tanto si el operador presiona los tejidos o no. Lo que verdaderamente cuenta, lo que hace este tratamiento especifico, son sus imágenes internas, su “visualización”.
Al igual que habían hecho los curanderos durante cientos de años antes que ellos, Still y Sutherland solían colocar sus manos sobre tejidos y luego “visualizar”, sincronizar las pulsaciones del Fluido, listo para “dirigir” y “equilibrar” las Mareas del Impulso Vital.
No debemos reírnos de estas palabras e ideas. Ellos están lejos de ser simples vestigios del pasado. Los físicos contemporáneos llaman hoy día, las “Fluctuaciones del Vacío (lagunas mentales)”, lo que Mesmer, Still y Sutherland llamaron “Mareas del Impulso Vital”. Como estudiante de física y osteopatía, no puedo encontrar la diferencia entre las dos versiones. Nosotros no deberíamos juzgar a la gente por su modo de expresarse. Antiguos y Modernos apuntan a una misma realidad, solo que con palabras diferentes y distintos grados de sofisticación.
(*) DO. Alain Abehsera – www.connective.org . Este artículo se publica para su libre difusión con el permiso del autor siempre que se cite la propiedad del mismo y las referencias al documento original en ingles disponible en su Web site. Itaca Centre de Biodinámica Craneosacral y Osteopatía, ha promovido esta traducción al castellano en interés de la comunidad terapéutica hispano parlante. Traducción a cargo de Silvia Marco Peris..